30 nov 2010

19.09.2012 23:48

La búsqueda de la riqueza

Martes 30 de noviembre del 2010 a las 12:00 hrs.

 

Mi amada hija, concéntrate y escucha lo que tengo que decirte. Ahora estás pasando la agonía de la transición del primer mensaje que recibiste a los actuales. Por favor, entiende que estos mensajes provienen de Mí y deja ya de dudar. Esto te permitirá concentrarte en el trabajo para el que has sido llamada. En relación a los asuntos que están sucediendo en el mundo, ahora se está haciendo más claro, día a día, qué es lo que el perverso orden mundial está tratando de infligir al mundo. Las Naciones Unidas, uno de los muchos frentes de este Nuevo Orden Mundial, están tratando de acabar con todas Mis enseñanzas y usarán toda arma letal a su disposición para hacerlo. No temas porque Mis seguidores lucharán mucho y no me negarán, especialmente en esos países que están consagrados a Mí y que tienen una Fe devota e inquebrantable. Ellos no se echarán para atrás y no lo permitirán. Pero muchos estarán indefensos por las dificultades que tendrán que afrontar para asegurarse de que sus hijos sean guiados a la luz.

 

Como te expliqué anteriormente, la ira de Mi Padre Eterno está a punto de mostrarse en la tierra, a medida que el hombre avanza paso a paso en su intención de repudiarme.

 

El mundo parece igual. La gente parece igual. El mundo de la televisión con sus atractivos de color de rosa parece el mismo. Las personas entierran sus cabezas en la arena. Creen que el mundo seguirá como está. Tristemente se equivocan. Mi deber para con Mis hijos es salvaros. Impediros ser arrastrados por un vacío de promesas, sueños vanos y falsas ambiciones. Éstas son las promesas a las que vosotros dísteis vasallaje durante muchos, muchos años. Éstas son las promesas de las que se os convenció, sin culpa por vuestra parte, de que eran el camino a seguir para obtener autoestima. Ganancia personal. Recompensa personal. Os dijeron que buscarais ser los mejores fuera como fuera. Ser vosotros los número uno. Vosotros os dejasteis engañar por vuestras ambiciones, deseo de riquezas para vosotros y vuestros hijos, deseo de ser mejores que vuestros hermanos y hermanas y la implacable búsqueda de autoaclamación.

 

Fué el Seductor quien inculcó estas ambiciones en Mis hijos, atraídos por su esplendor. Muchos de Mis hijos se reirán de esto y dirán que esto no es verdad. Desafortunadamente, el Seductor existe y la mayoría de Mis hijos no lo aceptan.

 

Él es astuto porque se oculta detrás de las cosas, de la gente, de los hechos y de estímulos atractivos. Su encanto lleno de glamour hace que, en el mundo de hoy, si se le preguntase a una persona qué prefiere, dinero o la oportunidad de reunirse con su familia perdida, optaría por el dinero. Preguntadle a otro si traicionaría a sus hermanos o hermanas por ganancias materiales. Y la respuesta sería sí. Preguntad a un niño pequeño si cambiaría su vida sencilla por una vida maravillosa y emocionante y su respuesta sería sí.

 

¿Por qué entonces a Mis hijos les resulta tan difícil de entender que cuando han conseguido su gran premio, sienten necesidad de más y más? El hombre rico que gana una vez intentará continuamente conseguir más. La razón de esto es que los regalos de Satanás dejan una cruda sensación de vacío dentro, que vosotros no entendéis. Entonces continuaréis queriendo más y usualmente será a expensas del bienestar de vuestro prójimo. Un hombre no consigue una enorme riqueza sin que la gente que encuentra en su camino sufra de algún modo. Una persona que tenga fama no la hubiese alcanzado si no es porque otra persona tuvo que renunciar a ella. El hombre que no comparte sus riquezas está condenado. La persona que no tiene nada tiende a compartir más que los que han sido bendecidos con comodidades materiales.

 

Mis enseñanzas no pueden ser diluidas

¿Por qué Mis hijos ignoran estas enseñanzas, dadas por los apóstoles desde que las escrituras fueron redactadas? ¿Por qué no prestan atención a la doctrina que contienen? ¿Es que creen que fueron escritas por Mis discípulos para que la gente no las oyera? Estas enseñanzas no han cambiado desde que dejé esta tierra. Están ahí por alguna razón. Podéis cambiar su interpretación, diluirlas, añadir algunos significados o borrar algunas partes, pero una cosa permanece y es la Verdad. La Verdad siempre será la misma. No puede ser cambiada para adaptarse a la humanidad, y no cambiará. Prestad atención. Sentaos y escuchad. No podéis esperar seguir ese camino y entrar en el Reino de Mi Padre. Muchos de vosotros justificáis la riqueza y la gloria que ganáis y lo atribuís a la suerte. De lo que puede que no os deis cuenta es de que muchos de vosotros habéis vendido vuestras almas al Maligno durante el proceso. Algunos de Mis hijos saben que han cometido este grave pecado y no les importa. Otros, realmente creen que están haciendo simplemente lo mejor para sí mismos y sus familias, pero deben entender que si bien la seguridad financiera es aceptable, la búsqueda del lujo y de las riquezas no lo es. La realidad es que gran cantidad de riquezas son ganadas mediante el pecado. Además, riquezas que pueden haber sido ganadas sin pecado, conducirán al pecado.

 

A pesar de las enseñanzas de la Iglesia de Mi Padre, la gente en el mundo aún no acepta Mis enseñanzas. La gente rica que lucha por ganancias materiales tiene un dios. La gente pobre que lucha por riquezas tiene un dios. Es el mismo. El dinero. El dinero no sirve para nada si es conseguido deshonestamente y si aquéllos menos afortunados no pueden beneficiarse de él.

 

El dinero, la riqueza material y todas las cosas buenas ganadas por esa gente que se considera afortunada, deben ser compartidas con los que las necesitan. El dinero dado para caridad es insignificante si se da para buscar gloria y atención.

 

Estad seguros de que solamente cuando la maldad que se está planeando ahora en el mundo con el deseo de dejaros los bolsillos vacíos sea una realidad, os daréis cuenta del poco valor tiene el dinero. Cuando ellos, la entidad maligna, vayan por vuestro dinero y no os dejen poder tocarlo sin someteros a sus condiciones, entonces finalmente os daréis cuenta de que necesitaréis un camino alternativo a la felicidad.

 

Entonces vuestro dinero será inútil. Para sobrevivir, será la ley de la selva. Aquéllos con instinto de supervivencia lo encontrarán más fácil que los que nunca antes han tenido que trabajar de rodillas. Las semillas para sembrar el propio alimento significarán más para vosotros que un millón de dólares. Una simple fruta valdrá más que un coche de lujo. Porque cuando estéis totalmente desnudos llamaréis a vuestro Hacedor y Creador. Será entonces y sólo entonces, cuando os daréis cuenta de que lo único que importa es el amor de vuestros corazones. Porque sin amor no podéis crecer, y tampoco entrar en el Reino de Mi Padre.

 

Pensad. Cuidado con la búsqueda de riquezas. Deteneos ahora, antes de que sea demasiado tarde. Compartid y dividid, y seguid Mi camino. Ésta es una lección dura para Mis hijos que tengan una sensación de inseguridad.

 

Vuestro Amado Salvador, Jesucristo