29 nov 2010

19.09.2012 23:45

Persecución de los Verdaderos videntes

Lunes 29 de noviembre del 2010 a las 12:48 hrs.

 

Hija Mía, escribe esto para advertir al mundo de la persecución que se les está infligiendo a Mis almas escogidas, enviadas al mundo para impartir la verdad y salvar almas antes de Mi Segunda Venida.

 

Os daréis cuenta de que los visionarios, videntes y profetas escogidos por Mí son los que serán más rechazados, por encima de los falsos profetas. Estas bellas almas Mías, escogidas por su devoción sencilla, sufrirán en unión Conmigo el rechazo que Yo sufrí de manos de la humanidad.

 

Aquéllos que sufren por Mí, Conmigo y en Mí, son profetas genuinos. Son almas que, en Mi nombre, serán atormentadas, tratadas con desprecio y condenadas abiertamente. También serán rechazados por Mi propia Iglesia pero no por todos Mis siervos sagrados. Algunos seguidores devotos, que siguen Mis enseñanzas de cerca, estarán tentados también ellos de rechazarlos hasta que, a su tiempo, la verdad aflore poco a poco en ellos.

 

Desde el principio del tiempo, cuando decidí por Mi Divina Misericordia enviar profetas al mundo para recordaros Mis enseñanzas, a muy pocos les creyeron al principio. Muchos fueron despreciados y vistos como si padecieran de una imaginación vívida o depresión, o simplemente se les condenó por dejarse engañar. La mayoría de estos profetas quedaron, ellos mismos, abrumados cuando experimentaron su primer encuentro divino. Muchos de ellos dudaron de esta experiencia mística por un tiempo antes de aceptar su autenticidad. Fueron lentos en revelar sus experiencias a la gente. Les llevó tiempo aceptarlo.

 

Todos Mis elegidos, aunque aceptaron su llamada, fueron renuentes a revelar los mensajes o Mis instrucciones, aunque fuese a Mis siervos sagrados, monjas, sacerdotes, obispos o cardenales. Se sentían temerosos ante ellos y sabían, en sus corazones, que las sospechas que les rodearían serían muy difíciles de sobrellevar. Muchos de los que fueron llamados no revelaron sus mensajes y utilizaron la oración y el sufrimiento personal para cumplir con su deber hacia Mí.

 

A otros, que sí revelaron sus mensajes tal y como Mi Bendita Madre y Yo les indicamos, no se les creyó. Sólo gracias a las manifestaciones divinas que se hicieron evidentes a su tiempo, fueron creídos.

 

Urjo a todos Mis seguidores a que escuchéis a vuestro corazón. Oíd los mensajes impartidos por Mis preciosos visionarios y profetas. Se os están dando estos mensajes por puro amor para ayudar a guiaros y salvar almas. Éste es el objetivo. Si decidís que no son de origen divino, rezad para obtener orientación. Si decidís que lo son, entonces rezad, rezad y rezad para que Mis visionarios sean escuchados.

 

Ahora dejadme advertiros sobre los signos que debéis observar cuando Mis visionarios genuinos sean perseguidos en Mi Nombre. Los seguidores del Seductor, viendo su luz, les atacarán, no a la ligera, sino con una virulencia que os quitará el aliento. No sólo les atormentarán mediante el ridículo sino que irán muy lejos para desacreditarlos. Y todo en Mi Nombre. El dolor que sufren Mis discípulos no es nada comparado con el dolor que me causa a Mí.

 

Mi sufrimiento ha alcanzado tal nivel en tiempos recientes que estoy reviviendo, una y otra vez, la terrible tortura que soporté cuando morí por vuestros pecados. Por todos vuestros pecados. Los de toda la humanidad. Incluso los de aquéllos que me atormentan a Mí y a Mis visionarios. Incluyendo a esos asesinos, personas que me niegan públicamente y que se jactan de ello y de la terrible maldad que hay en el mundo actual.

 

Por favor, escuchad a Mis visionarios. Cuando escuchéis la verdad la sentiréis en vuestros corazones. Por favor, no caigáis en la misma trampa que los que persiguieron a los visionarios de Mi Bendita Madre, como Santa Bernadette o Mis pequeños niños de Fátima. Ellos fueron tratados con la mayor irreverencia, especialmente por Mis siervos sagrados. Éstos son los que más me hieren cuando Mis manifestaciones divinas son presentadas a la humanidad por amor. Mi corazón sufre más cuando son ellos los que no creen en lo sobrenatural de origen divino ni lo reconocen cuando se presenta ante ellos.

 

Por favor, rezad por Mis visionarios y especialmente por los visionarios cuyos mensajes no pueden ser negados por el amor que demuestran y los avisos que contienen. Porque ellos son Mis verdaderos visionarios. Los reconoceréis por los insultos, difamaciones, tormentos y abusos que reciben en manos de Mis hijos.

 

Si veis el mal trato que ellos reciben y luego las mentiras que se difunden sobre ellos, de forma tan degradante, tendréis que preguntaros: si a esta persona se la ha atormentado tanto y no se le ha creído ¿por qué el daño que les hacen sigue siendo tan severo? Entonces obtendréis vuestra respuesta. Pedid al Espíritu Santo que os ilumine para distinguir a Mis verdaderos profetas, visionarios y profetas, de aquellos otros que os engañan.

 

Vuestro Amado Salvador, Jesucristo