24 ene 2011

23.09.2012 21:59

Qué fácil es pecar

Lunes 24 de enero de 2011 a las 21:50 hrs.

 

Hoy, Mi amada hija, finalmente has entendido los peligros que plantea el Seductor cuando bajas la guardia. Rezar a Mi Padre Eterno, a través de la coronilla de la Divina Misericordia, es importante para santificar tu alma.

 

El pecado, Mi amada hija, es difícil de evitar. Más difícil es alcanzar Mis gracias especiales de lo que lo es evitar el pecado en cualquier forma. Al haber sido llamada para este sagrado trabajo, siempre serás un objetivo del Maligno, quien se propone crear negatividad en tu vida a la menor oportunidad. Usará a aquéllos alrededor tuyo como un medio para atacarte, por lo que debes estar en guardia contra él. Nunca le dejes vencer, porque cuando lo hace consigue infestar las almas y causa terrible dolor, angustia y sufrimiento. Consigue que las amistades se rompan, causa confusión, desesperación e instila pensamientos falsos en la mente de sus víctimas. Entonces, cuando Mis hijos se sienten culpables por su propia debilidad al sucumbir a la tentación, experimentan una falta de felicidad que lleva desesperación, miseria y confusión a sus vidas.

 

Hijos Míos, vosotros siempre seréis tentados al pecado. La perfección de vuestras almas es extremadamente difícil de alcanzar y requiere una tremenda disciplina y determinación por vuestra parte. Cuando caigáis presas de la seducción del maligno y pequéis, debéis inmediatamente rezar de corazón y buscar el perdón.

 

La confesión regular es un sacramento poco entendido. Sólo la asistencia semanal al confesionario permitirá a vuestra alma permanecer en estado de gracia. Sólo cuando santifiquéis vuestra alma de esta manera, y a través de la oración diaria, podréis mantener al Seductor alejado.

 

La culpa por el pecado

Cuando os sintáis culpables como resultado de una acción pecaminosa, independientemente de lo grave que sea la ofensa a los ojos de Mi Padre, no os inquietéis. Dad marcha atrás, abrid vuestro corazón y pedid perdón. La culpa es un sentimiento negativo. Y aunque sirve como forma de guiar vuestras conciencias, no es sano permanecer en ese estado. Pedid las gracias, mediante la oración, para alcanzar la pureza de alma requerida para servirme. La paciencia es importante. Nunca dejéis que el pecado os aparte de Mí. La culpa no debe interponerse en el camino de la búsqueda de la redención. Recordad hijos, que por el pecado original vosotros siempre caeréis víctimas de la tentación del maligno. Es por medio de la oración, el ayuno y la dedicación a la Sagrada Eucaristía, como estaréis más cerca de Mí. Esto requiere tiempo, del que hay qué saber disponer.

 

Id ahora, hijos Míos y recordad una cosa, nunca temáis volver a Mí cuando hayáis pecado. Nunca os avergoncéis de pedir perdón cuando sintáis verdadero remordimiento. Pero recordad también que, si no lo hacéis, atraeréis al Seductor una y otra vez y vuestra alma se sumirá en las tinieblas. La oscuridad atrae a la oscuridad. La luz atrae a la luz. Yo soy la Luz.

 

Ahora volveos hacia Mí y dejad que Mi amor brille a través de vuestras pobres y perdidas almas. Os amo tanto, hijos Míos, que cuando volváis vuestros corazones hacia Mí, sin importar lo solos que os sintáis, nunca seréis rechazados.

 

Id en paz y amor.

 

Vuestro Divino salvador,

Jesucristo