22 nov 2010

19.09.2012 23:37

El GRAN AVISO, un don de la Misericordia

Lunes 22 de noviembre del 2010 a las 14:00 hrs.

 

Mi amada hija, estoy muy complacido con la forma en que sigues Mis palabras con completa fe y obediencia. Mi amor por ti es fuerte, como también lo es el tuyo por Mí. Ahora Me sientes muy cerca de tu corazón. Eres una conmigo, hija Mía. Mi Padre Eterno y Yo, así como el Espíritu Santo, la Bendita Trinidad, nos regocijamos con tu respuesta a esta llamada tan importante. Nosotros y los ángeles y santos caminamos contigo cada día para protegerte en este trabajo sagrado.

 

Ten ánimo y sigue tomando Mi mano. Déjame guiar tus palabras, para darle al mundo una oportunidad de que finalmente entienda la verdad antes del Gran Aviso. Este Gran Aviso de misericordia y amor acontecerá pronto, como último don a Mis hijos. A cada uno de Mis hijos se le mostrará su vida, sus pecados, sus acciones equivocadas y cada uno de los insultos que profirió contra sus hermanos, todo ello durante una experiencia mística. Ni un solo hombre, mujer o niño en esta tierra, será excluido.

 

Algunos estarán profundamente conmocionados y entristecidos por sus pecados en esta vida e inmediatamente se volverán a Mí, su Justo Juez, y se redimirán. Por amor y dolor, pedirán misericordia.

 

Otros se sentirán tan enfermos y conmocionados por la forma en que se revelarán sus pecados que caerán muertos antes de que tengan oportunidad de pedir perdón.

 

También están los que siguen al Seductor. Ellos huirán con terror cuando vean destellar ante ellos los terribles pecados de su vida pasada. Tratarán de esconderse pero no habrá donde ir. Escondiendo la cabeza, aceptarán lo que ven y pedirán perdón ahí mismo. O bien darán la espalda y se revolverán de vergüenza y horror, pero no pedirán perdón.

 

Y también está el pecador obcecado. Cuando le sean mostrados sus pecados todo lo que hará es protestar y negar que él cometió esas graves ofensas en contra de los Mandamientos de Dios. Simplemente negará la verdad y se dará la vuelta hacia la oscuridad del Infierno Eterno.

 

Nadie será excluido de Mi misericordia

¿Por qué mis hijos no entienden esto? ¿Por qué no piden perdón si se arrepienten de verdad y desean venir a vivir conmigo en la Tierra Nueva, en donde el Cielo y la Tierra serán uno? Nadie será excluido de Mi justa misericordia si muestra arrepentimiento. Sin embargo, tan atrapados están siguiendo sus metas egoístas que no consiguen entender las consecuencias.

Despertad todos vosotros. Aceptad que los cambios que estáis a punto de presenciar, que son debidos a las malas acciones de la humanidad, son las señales que han sido predichas y que darán paso a Mi regreso a la tierra.

 

Dejadme guiaros al Paraíso

Por medio de esta profetisa y del Libro de la Verdad, Yo os pido una vez más, por Mi precioso amor por vosotros, que os volváis a Mí antes de que el tiempo se acabe. Dejadme rodearos con mis brazos. Dejad que Mi amor fluya por vuestra mente, cuerpo y alma. Abrid vuestros corazones y dejadme guiaros al Paraíso terrenal, en donde disfrutaréis de la Vida Eterna. ¿Por qué habríais de escoger el camino maldito a ninguna parte cuando la verdad ha sido revelada?

 

Mi corazón palpita con preocupación y tristeza cuando pienso en los hijos que insisten en rehusar la verdad de Mi promesa. Yo os digo una vez más, volveos hacia Mí y habladme. Pedidme que regrese a vuestros corazones. Me haré sitio en vuestras almas. Os hago esta promesa, incluso a los más endurecidos de alma. Sólo necesitáis decir una palabra. Pedid que os muestre Mi presencia diciendo:

 

“Jesús me siento perdido. Abre mi corazón para aceptar tu amor y muéstrame la verdad para que yo sea salvado.”

 

Mis palabras de advertencia no son una amenaza. Este acontecimiento ha sido conocido desde Mi muerte en la cruz. ¿Por qué creéis que no puede pasar? La Verdad está en las Escrituras para que todos la entiendan. Antes de venir como Justo Juez, actuaré hasta el último minuto como vuestro Salvador, para atraeros finalmente a Mi familia de gran amor, gozo y felicidad, en donde todos viviremos en armonía por la Eternidad.

 

Satanás y sus seguidores serán precipitados a las Tinieblas para siempre. Mi familia experimentará los Cielos Divinos y gozosos. Tan pura es la felicidad en el Reino de Mi Padre que el hombre, tan sólo con que vislumbrase un poquito de lo que promete, jamás la rechazaría.

Suplicad perdón y entrad en el Reino de Mi Padre en gloria, donde vosotros y los que amáis seréis bienvenidos a la luz de puro amor.

 

Lucharé para recuperaros a todos

Morí por todos vosotros y lucharé hasta el último momento para ganaros de nuevo a todos, a pesar de la oscuridad de la maldad en el mundo. Por favor, dejadme una vez más mostraros cuánto os amo. Ahora tomad Mi mano, poned vuestra cabeza en mi hombro y vuestra gentil alma se encenderá con un amor que ya habéis olvidado.

 

Vuestro amado Salvador, Jesucristo