19 sep 2011

21.10.2012 19:50

El acontecimiento más importante desde Mi Resurrección

Lunes, 19 de Septiembre del 2011, a las 20:15 hrs.

 

Mi muy querida hija, es Mi intención llevar a todo hombre, mujer y niño a Mi Nuevo Paraíso sobre la Tierra, porque si se quedara atrás una sola alma, Mi corazón se rompería. Por eso ha aumentado el número de mensajeros que envío al mundo. Es así para que puedan extender Mi Santa Palabra y mover así a la conversión. No mando mensajeros para asustar a Mis hijos. En lugar de eso, el papel de Mis mensajeros es preparar a cada persona de este mundo, para que esté dispuesta y sea digna de vivir en este Nuevo Paraíso.

 

Hijos Míos, los tiempos en los que vivís no son agradables. Se han quebrado la ley y el orden. La codicia ha supuesto la pérdida de vuestra estabilidad económica. La ambición de poseer y la autocomplacencia han implicado que vuestra Fe os haya sido también arrebatada.

 

Como una casa sin control paterno Vosotros, hijos Míos, sois parecidos a una casa donde no hay control paterno. Como los niños mimados, os hacéis de todas las comodidades materiales que os apetecen, sin haberlas ganado con vuestro esfuerzo. Os procuráis comida por la que no habéis tenido que esforzaros. Todo lo que no os satisface lo reemplazáis por otra novedad, por otra cosa que os deslumbra. Pero nada satisface por mucho tiempo. Luego, surgen peleas entre los niños, cada uno busca controlar a los otros para imponer su propia voluntad. Los enfrentamientos físicos pueden surgir entonces. Pero ninguno es responsable y así se hieren unos a otros, a veces con serias consecuencias.

 

Así veo Yo el mundo. Mis hijos son infelices porque les falta consuelo espiritual, pero se niegan a ser guiados por Mi Iglesia. Hoy en día, Mi Iglesia no puede controlar a una población tan obstinada, que no considera la devoción hacia Mí tan estimulante como los placeres de la carne.

 

La guerra destruye a la humanidad y la decadencia espiritual en el mundo ha creado un vacío, cuyos efectos, muchos de vosotros, ya sentís en vuestros corazones. Nada es como parece. El lujo material reluce por fuera y apela a aquellos que anhelan comodidades, pero detrás de esto no hay más que tinieblas.

 

Yo soy la Luz que falta en vuestras vidas solitarias, perdidas y un tanto atemorizadas. Esto es así, porque el momento para que Yo intervenga y asuma la dirección, está próximo. Vosotros, hijos Míos, tenéis que alegraros por eso y prepararos para Mi Gran Misericordia. 

 

Tenéis que rezar por vuestros hermanos y hermanas y esperar Mi intervención con alegría y con los brazos abiertos. Estad llenos de alegría. Sed positivos. Llenaos de esperanza, confiad en que, incluso los pecadores más insensibles, serán aliviados al comienzo de este gran acontecimiento (GRAN AVISO), el más importante desde Mi Resurrección.

 

Vuestro amado Salvador,

Jesucristo