16 nov 2010 (1, 2)

19.09.2012 23:15

Advertencia al Clero

Martes 16 de noviembre del 2010 a las 9:55 hrs.

 

Hija Mía, ayer fuiste rechazada porque la gente trataba de imbuir dudas en tu mente. Sufriste por eso. No te desesperes, Mi Palabra será escuchada. Te enfrentarás a obstáculos que te harán sentir desilusionada con tu trabajo. Hija Mía, te estoy guiando. Debes recordar esto y no olvidar nunca Mi promesa. Yo hice como me pediste y te he permitido dormir pacíficamente esta noche. Ahora eres más fuerte. ¿Puedes sentirlo? Ten cuidado de con quién tratas. Mis seguidores o, los que tú piensas que lo son, no son siempre lo que parecen. Debes hacer lo que el corazón te dicte. El mundo puede parecer siempre el mismo, pero ahora están ocurriendo cambios. Estos cambios dirigen a la humanidad hacia una oscuridad que les envolverá y que nubla su amor hacia Mí.

 

¿Por qué tienen Mis hijos que seguir cuestionándose la verdad? Ellos no siguen Mis enseñanzas, a pesar de que recibieron ese don de Mis apóstoles quienes, gracias a su amor por Mí y al poder del Espíritu Santo, dieron al mundo ese don tan especial. El don de la verdad fue enseñado y difundido a todos Mis hijos por el mundo. Muchos hijos han seguido esa guía a través de los siglos.

 

Otros, aun sabiendo la verdad, decidieron torcerla para adaptarla a sus intereses, sus deseos, la codicia y la ambición de poder. Mis seguidores entonces no pudieron distinguir entre la verdad de la palabra de Dios y la falsedad esparcida por los que estaban extraviados. Así es como trabaja el Seductor. Él causa confusión, angustia y sensación de desesperanza y ha estado haciendo esto desde Mi muerte en la cruz. Pero ahora escúchame. Él no ganará, hija Mía. Las fuerzas que les guían desde el Cielo van a inculcar una vez más la Fe en Mis hijos, mediante las enseñanzas de Mis profetas.

 

Pide a Mis hijos que estén alerta a los cambios que vean en el mundo. Pídeles que abran sus corazones, sus ojos y su mente para que den testimonio de las mentiras que difunde Satanás. De él procede una maraña de promesas destinadas a que Mis hijos se sientan atraídos por las maravillas del mundo. Maravillas y falsa gloria, que están vacías.

Ellas no traslucen amor ni ofrecen un consuelo real en cuanto se descubre su vacuidad.

 

Las fuerzas del mal se están fortaleciendo, hija Mía. Están organizadas por Satanás a través de su ejército de perversos seguidores. Estos seguidores, llevados por la codicia y el amor de sí mismos, le siguen en dócil adoración y serán llevados a su flamante paraíso. El paraíso prometido no son más que negras tinieblas y en el momento en que Mis hijos se den cuenta la hora de la redención habrá pasado.

 

Plegaria de salvación

Todos Mis hijos deben, incluso si es por el amor a sus familias, despertar a esta maldad, si quieren salvarse unos a otros. Mi amor les mantendrá orientados si se vuelven ahora hacia Mí. No deben temer volverse y decir:

 

“Oh Señor, llévame a tu Reino y protégeme de las tinieblas que han envuelto mi alma. Oh Sagrado Corazón, escúchame y por Tu bondad deja a Tu luz de amor y protección brillar en mí.”

 

Aquéllos de Mis Hijos que digan esta oración serán oídos. Sus súplicas de salvación, para ellos y para los que ellos aman, serán contestadas. Yo he tratado cuidadosamente de enviar advertencias al mundo mediante Mis videntes guiados por Mi Bendita Madre. Muchas veces, Mis videntes, a pesar del rechazo inicial, fueron finalmente aceptados. Esta vez no dispondrán de tanto tiempo para que sus mensajes sean oídos por suficientes personas de entre Mi gente.

 

Tened cuidado con los falsos profetas

Pero debo advertir a Mis hijos que desconfíen de los falsos profetas. Muchos videntes genuinos han sido conducidos a engaño. A los videntes que son genuinos se les dará las gracias para emitir Mi Verdad de tal manera que será acompañada de sucesos sobrenaturales que no podrán negarse, ni serán negados.

 

Mi corazón se rompe cuando veo la forma en que muchos de ellos han sido negados por Mis sacratísimos discípulos. Esos mismos discípulos, a quienes he enviado para enseñar a Mis hijos, están fallando en su tarea. Deben volverse hacia Mí para ser conducidos y rezar para obtener las gracias requeridas para guiar a Mi gente.

 

Mis servidores sagrados son muy especiales y aquéllos que han recibido los Sacramentos deberían oír Mi súplica. Vuestro deber es ahora para Conmigo. Renovad vuestros votos ahora. Creed y seguid Mis sagrados mensajes. Sed fuertes, porque estáis siendo llamados a dar testimonio de la verdad del libro del Apocalipsis y a aceptar que el tiempo ha llegado. Preparaos para este gran acontecimiento. No me neguéis ni me deis la espalda. Predicad con fuerza y convicción. No diluyáis Mis enseñanzas diciendo a Mis seguidores que todo irá bien. Ése no es el mensaje para el cual fuisteis llamados. Vuestro deber para Conmigo, vuestro Divino Salvador, es informar a vuestro rebaño de la verdad. A Mis hijos no se les debe decir que todos se salvarán. Esto es una mentira, porque sólo aquéllos que busquen Mi perdón y se rindan a Mí y a Mis enseñanzas serán salvados.

¿Por qué no seguís las enseñanzas de las Escrituras? ¿Por qué buscáis excusas? ¿Por qué conducís a engaño y convencéis a Mis hijos de que Dios les perdonará a todos? Mi Padre Eterno sólo perdonará a aquéllos que crean en Mí y se arrepientan.

 

¿Es qué Mi muerte en la cruz no os dice nada? Morí para salvar a la humanidad de la locura de Satanás. Sin embargo, vosotros, llevados por una permisividad equivocada, enseñáis a Mis hijos una mentira. Habéis caído víctimas de la presión de la humanidad y camufláis la Santa Doctrina que fuisteis llamados a predicar.

¿No tenéis vergüenza? Tan atrapados estáis en las atracciones mundanas que la tierra ofrece, que seguís falsos dogmas dictados por la permisividad popular que Satanás ha difundido entre Mis hijos. Mis pobres y engañados hijos necesitan dirección. Ellos también deben entender la diferencia entre la interpretación humana y la Promesa Divina hecha por Mí.

¿Por qué no han de creer Mis hijos en la intervención divina? ¿Por qué la rebajáis cuando os es presentada? Mis sacerdotes, oíd Mi ruego. Rezad para que Mi mensaje sobre la Verdad sea escuchado.

 

Mensaje a los obispos

A Mis obispos les digo esto. Dejad vuestros ropajes, dad la espalda a las riquezas en las que habéis creído. Perseguid la humildad que se os exige.

 

Obedeced Mi Palabra ahora o afrontad las consecuencias. Vuestro deber es para con Mi Eterno Padre y para Conmigo. Qué ciegos os habéis vuelto. Ahora se están dando señales a través de Mis videntes y en el cielo, y vosotros me habéis fallado al no prestarles atención. En cambio os sentáis en vuestros castillos y os burláis. Por ello, vuestros pecados no serán perdonados. Los pecados de mis discípulos sagrados, los que escogieron Mi camino, me ofenden gravemente. Abrid vuestros ojos y vuestro corazón y regresad a las enseñanzas de Mi libro sagrado.

 

Mensaje a los cardenales

A Mis cardenales les digo esto. A qué sublimes alturas os habéis elevado que habéis olvidado los sacramentos y la verdad de Mis enseñanzas para guiar a Mi rebaño. Bajad de ahí y seguid Mi guía. Que no os confundan las falsedades que se han apoderado de la humanidad. No me neguéis vosotros también.

 

Os pido a todos que recéis por Mi amado y valiente Papa, el último Papa verdadero. Vosotros, Mis discípulos, estáis siendo extraviados por el Seductor. Él se ha dado a conocer en los corredores de Mi Iglesia y ahora sus maneras perversas se ponen de manifiesto. A los que tengáis ojos para ver, estad vigilantes a vuestro alrededor. Os arrebatará el alma si os rendís a su engaño.

 

Por favor, ahora rezad por todos vosotros. Suplicad por Mi orientación. Implorad perdón y dejadme guiaros de nuevo.

 

Los que entre vosotros se cuestionen este mandato, escuchadme ahora. ¿Por qué no iba a comunicarme con vosotros de esta manera? Os enseñé todo a través de los Apóstoles, quienes, bajo la guía del Espíritu Santo, dieron al mundo Mis mensajes los cuales han perdurado desde entonces. La hora está ya cercana. Toda vuestra vida habéis rezado para obtener orientación. En este momento, os urjo a que oigáis Mi súplica.

 

Vuestro Divino Salvador, Jesucristo

 

Dejad todas vuestras dudas a un lado

Martes 16 de noviembre del 2010 a las 23:00 hrs.

 

Escribe esto, hija Mía. Las dudas que arrastras en tu mente eran de esperar. Sí, estas siendo tentada a volver la cabeza, pero él, el Seductor, nunca te separará de Mí. Amada Hija Mía, eres más fuerte de lo que piensas, porque muy pocas almas escogidas serían capaces de manejar este importante y sagrado mandato de la forma en que tú lo has hecho. Hay que tener valor para hacer frente a la forma en que me comunico contigo. Tú no saliste huyendo acobardada. Sabías desde el principio que éstos eran mensajes divinos de la más alta y Sagrada Jerarquía.

 

Vas a experimentar en breve una mayor iluminación que apartará todas tus dudas. Cuando esto pase, tu mente se abrirá más para recibir estas gracias especiales, las cuales te son otorgadas para llenarte con el coraje y la determinación necesarias para ayudar a que se cumpla esta profecía.

 

Sí, hija Mía, para tu gran asombro tú eres la escogida para cumplir las profecías contenidas en el Libro de Juan, para preparar a la humanidad para la purificación que pronto tendrá lugar. Una vez que el temor, la duda y la incertidumbre te abandonen, Mi amada Hija, te levantarás y completarás esta tarea tan especial que te he pedido. Ahora haz como digo. Recitarás la Divina Misericordia a las tres de la tarde cada día para ayudar a salvar las almas. Debes seguir rezando el Rosario dado al mundo por Mi preciosísima Madre, que trabajará conmigo preparando Mi Segunda Venida a la tierra. Muchas almas están perdidas para Mí, y cada vez más almas me están siendo hurtadas diariamente por el Maligno. Ellas no me pueden ser arrebatadas. Por favor, ayúdame a salvar sus pobres almas. Deja todas tus dudas a un lado.

 

Simplemente recuerda tu tarea. Ayúdales a abrir sus ojos para permitir que se rediman ante los ojos de Mi Padre Eterno. Sólo con que recuerdes cuál sería el resultado final, entenderás por qué es tan importante y por qué se trata de una llamada de puro amor, el amor que tengo en el corazón por Mis hijos.

 

Piensa en esto así. El amor de un padre entregado no conoce límites. Si un hijo se pierde y sigue el camino de la condenación, la angustia y el dolor causado y sentido por el padre es como una espada penetrando el corazón. Cualquier padre que ame a sus hijos se esforzará por luchar por ellos hasta el final. Nunca se rinde. Jamás. Así ocurre Conmigo. Haré lo que esté en Mi Divino Poder, sin interferir con el libre albedrío del hombre, para que sus corazones vuelvan de regreso a Mi Sagrado Corazón. Tú hija Mía, me ayudarás a hacer esto.

 

No tengo qué recordarte la necesidad de obediencia y completo abandono en Mí. Ésta es la llamada para la cual has sido escogida. Coge tu espada. Tienes que luchar codo con codo con tu Divino Salvador, en un último intento por conseguir la salvación de todos Mis hijos, antes del Día del Juicio.

Ve ahora en paz y amor a recibir hoy Mi Cuerpo.

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Tu Amoroso Salvador Jesucristo