11 ene 2011

23.09.2012 21:49

2011, Año de la Purificación

11 de enero de 2011 de las 23:45 hrs.

 

Mi amada hija, al fin nos reunimos. Has necesitado unos días para estar en disposición mental de recibir Mis mensajes. No temas, porque ahora necesitarás tiempo para atender los mensajes más urgentes dados al mundo hasta el momento.

 

2011 es el año elegido para que los cambios -la Purificación- empiecen y sean testimoniados por millones de personas en todo el mundo. Aunque la oración podrá ayudar a evitar desastres globales, no será ya suficiente para detener la mano de Mi Padre Eterno, cuando pronto descienda a golpear a la humanidad. El mal comportamiento y la inmundicia de mente, cuerpo y alma que se revelan al mundo en este momento, están a la vista de todos. Para aquéllos de vosotros tan ocupados y ensimismados en vuestras vidas, ahora es tiempo de detenerse y ver qué está pasando ante vuestros ojos.

 

El Maligno, que trabaja a través de aquéllos que están en la oscuridad, ha causado estragos. Ahora el asesinato diario es tan rutinario que la humanidad ha sido desensibilizada ante los malvados autores que llevan a cabo estas atrocidades. El amor de sí mismos y la codicia dominan vuestra sociedad. Vuestros líderes y políticos están hambrientos de poder y en muchos casos no les puede importar menos vuestro bienestar. El suicidio, que va en aumento, es debido a la desesperación causada en vuestra sociedad por el Seductor, el Maligno.

 

Él, que nunca se os revela a vosotros, se esconde detrás de cada acto de demostración pública que glorifique la inmoralidad sexual y los graves daños corporales, a otros y a sí mismos.

 

La busca constante de artículos de lujo, que priorizáis sobre el bienestar familiar, es rampante. Mientras vosotros, hijos Míos, perseguís estos sueños carentes de valor, os encontraréis en su momento con que estaréis sin comida. Esas cosas vanas e inútiles no alimentarán vuestros estómagos vacíos. Y tampoco llenarán vuestras almas vacías que ansían comodidad, una comodidad que ya no tendréis a vuestra disposición. Este confort sólo se puede alcanzar por la oración y particularmente por la oración organizada en grupos.

 

La Purificación vendrá antes de mi Segunda Venida

Varios terremotos están a punto de golpear la Tierra, en cuanto la ira de Mi Padre se desencadene. Ahora vosotros, Mis hijos ingratos, que habéis vuelto la espalda a la luz de la verdad, debéis temer. Está a punto de llegar el principio de la Gran Tribulación, en que el espectáculo de los desórdenes ecológicos irá en aumento. El hombre quedará sin poder. Con el tiempo, os daréis cuenta y aceptaréis que Mi Padre existe y que Yo, Vuestra Amado Hijo, preparo ya el camino al mundo para que presenciéis Mi regreso a la Tierra por segunda vez. Ese tiempo ya se acerca. Sin embargo, el mundo debe pasar antes por esta purificación imprescindible. Así como el número de desastres mundiales continuará creciendo, también lo harán los seguidores de Satanás. Desafiantes, continuarán con sus miserables vidas malvadas e infligirán dolor y terror a Mis creyentes y a aquéllos que viven vidas honradas.

 

Sin embargo, a medida que Mis creyentes expliquen la verdad a un mundo descreído, más personas se incorporarán y aceptarán que estos cambios están teniendo lugar efectivamente en el mundo. Ellos pronto entenderán que realmente están siendo testigos de ellos, gracias a las profecías que Yo estoy presentando a Mis hijos a través de Mis mensajeros elegidos. Porque los acontecimientos que ocurrirán no los podrá haber desencadenado el hombre. Sólo podrán suceder si Mi Padre Eterno quiere y cuando Él dé su permiso.

 

Ha llegado el tiempo en que se romperán los sellos

Hijos Míos, ha llegado el tiempo en que se cumplirán las señales, como fué predicho, y se romperán los sellos y las trompetas anunciarán los cambios. El mal no será tolerado por Dios, el Creador de la humanidad y será erradicado de la tierra, para bien. ¡Ningún seguidor del Maligno, independientemente del nivel de compromiso que tenga con Satanás y sus promesas vacías, será salvado, a menos que se arrepienta!

 

Hijos Míos, el amor les será mostrado a todos Mis seguidores y a los del Padre Eterno, cuando abran sus corazones. Satanás, sin embargo, se ha manifestado exaltándose a sí mismo a tal nivel que sus poderes han infectado a tantos de Mis hijos que ellos ya no creen en virtudes tales como la honestidad, las buenas obras, el respeto por la vida del prójimo o la de sus propias familias. El hermano se está volviendo contra el hermano. La hermana contra la hermana. El vecino contra el vecino. Los sacerdotes contra sus superiores. Los obispos contra las enseñanzas del Libro Sagrado.

 

¿Por qué me castigáis con vuestra falta de amor?

Mis hijos han vuelto su espalda incluso a este hermoso planeta, tan amorosamente ofrecido a vosotros por Dios Padre, el Creador y Hacedor de todas las cosas. ¿Qué habéis hecho? ¿Por qué me castigáis con vuestra falta de amor? ¿A Mí, vuestro Salvador? ¿Por qué le volvéis la espalda a vuestras propias necesidades, a la urgencia de alimentar vuestras propias almas? La urgencia de saciar vuestra sed de conocimiento sobre el Reino de Mi Padre, el Cielo, vuestra heredad prometida. ¡Vosotros, hijos Míos, le estáis volviendo la espalda a vuestra propia salvación! ¿No os dais cuenta? Por favor, creed que, a menos que examinéis vuestra propia conciencia ahora y pidáis orientación, no podréis ser, ni seréis salvados.

 

Los sacerdotes ignoran las enseñanzas

Mis siervos sagrados, los mismísimos pastores designados para guiar Mi rebaño, no han explicado la existencia del Maligno. Ellos, en su búsqueda por parecer maestros modernos, prácticos y de mente abierta, han fracasado en advertir de los peligros que supone ignorar las enseñanzas contenidas en el Libro de Mi Padre. El libro que establece claramente la existencia del Maligno y de cómo él opera a través de todos y cada uno vosotros, para apartaros de vuestro hogar definitivo, el legítimo, el Nuevo Paraíso que os prometí a todos cuando morí en la cruz por vosotros. No morí por un grupo de personas sin rostro. Yo di Mi vida por todos y cada uno de vosotros para que pudierais ser salvados.

 

Recordad que aunque Mi amor por vosotros lo abarca todo, también me causa un profundo sufrimiento. Esto ocurre porque ignoráis Mi existencia.

 

Inocentemente, habéis preferido continuar creyendo ciegamente que la tierra os proveerá de todo lo que podáis desear. Olvidáis que la vida, la vida después de ésta, continuará indefinidamente.

 

Profecías que se os dieron por misericordia

Muchos signos, profecías y mensajes os fueron enviados, hijos, a través de los años, como prueba de Mi Misericordia. Con excepción de Mis seguidores, muy pocos de vosotros escucháis, abrís vuestros ojos y reflexionáis tan siquiera un momento para preguntaros esto: ¿Será esto realmente un mensaje divino? ¿Si es así, qué necesito hacer? La respuesta es: escuchad y aceptad la verdad de las opciones que tenéis. Decidid qué camino queréis escoger. Después rezad por vuestra alma y la de vuestros seres queridos.

 

Porque aquéllos de vosotros que os dais la vuelta con desdén arrogante cuando mi nombre es mencionado, o que agitáis vuestras manos con desprecio cuando Mis seguidores proclaman Mi Verdad, estáis perdidos para Mí. Lo único que puedo hacer es, mediante Mi Misericordia, darle al mundo señales y mensajes para ayudar a guiaros. Puesto que el Padre Eterno, Dios Creador y Hacedor de todas las cosas os dio a toda la humanidad el don del libre albedrío, no puedo forzaros. Así como la razón subyacente para comunicarme con vosotros será siempre un mensaje de amor y compasión, así también tendré siempre un sentimiento de dolor y desesperación.

 

Mis sufrimientos, dolores y heridas se intensifican a medida que Mis hijos se lanzan en los brazos abiertos de Satanás. Es por esto por lo que tengo que mostraros ahora, claramente, qué destino deparará el futuro a aquéllos que me rechazan a Mí y a Mi Padre Eterno.

 

La realidad del Infierno

Escoged las mentiras promovidas por el Seductor -la principal es que Dios el Padre Eterno, no existe- y estaréis condenados. Al cruzar las puertas del Infierno, os daréis cuenta del horrible error que cometisteis. Creedme, hijos Míos, sólo con que presenciaseis la conmoción y el sentimiento de horror de aquellas almas cuando se les revela la verdad final después de la muerte, no seríais capaces de soportar ni siquiera por un momento ese tormento. Si pudierais echar tan solo un vistazo a ese lugar, hablando en términos humanos, caeríais muertos de puro terror, al ver el destino que espera a los que escogieron el camino del pecado.

 

Esta senda, que aparenta ser bonita, atractiva, seductora, gloriosa y llena de maravillas, se va transformando cuando llegáis a mitad del camino. Los cambios con que os encontráis a mitad del camino os muestran que no estáis satisfechos. Ese sentimiento extraño, vacío y decepcionante continúa sin cesar el resto del viaje. Vosotros no podéis entender por qué os sentís así. Vuestras experiencias, externamente placenteras, están llenas de sentimientos inesperados de inquietud y repugnancia, mezclados con ira, frustración, soledad y miedo. Pero cuando os encontréis con vuestro ídolo al final del viaje y miréis esos ojos malvados que danzan con diversión condescendiente, gritaréis hasta quedar roncos. No será, hasta ese momento final, cuando gritaréis por Mi auxilio. Pero será demasiado tarde. En ese punto ya no habrá vuelta atrás. Habréis hecho vuestra elección en esta vida. Y aunque lloraré lágrimas amargas de profunda tristeza por cada una de Mis almas perdidas, en ese punto ya no las podré salvar. Vuestro libre albedrío, por el cual escogisteis vuestro propio destino, estará completamente fuera de Mis manos.

 

A través de este mensaje, aunque sea muy duro, le estoy dando al mundo la última advertencia, por puro amor a vosotros. Os imploro para que finalmente escuchéis Mi voz y así podáis salvar vuestras almas.

 

Vuestro Amado Jesucristo,

Salvador de la Humanidad y Justo Juez