11 ago 2011

20.10.2012 21:12

Recen por aquellos que no pueden ver más allá de las ganancias materiales

Jueves 11 de agosto del 2011 a las 12:00 hrs.

 

Mi muy querida y amada hija, debes perseverar en este sufrimiento, porque, haciendo esto, estás salvando almas. Tu sufrimiento ahora, revela la tortura que Yo padecí a manos de los pecados de los hombres.

 

La codicia del hombre ha aumentado a tal extensión, que la moral ya no aplica más en su sociedad. El pecado de codicia del hombre, significa que a él no le importa quién sufre por sus manos, en tanto sus deseos sean satisfechos. Déjenme decirles que aquéllos que torturan a otros por la codicia y la avaricia, no escaparán a Mis ojos. Yo miro. Yo veo. Me estremezco cuando observo el feo camino, que el hombre escoge para rebajarse, con el fin de ganar riquezas a expensas de otros.

 

Ellos, hija Mía, serán despojados de los bienes materiales a menos que supliquen por Misericordia. Su dinero será inútil. El hombre que sucumbe torturando almas, para robar lo que pertenece legítimamente a sus hermanos y hermanas,  será dejado sin nada más que cenizas. Recen por aquéllos que no pueden ver más allá de las ganancias materiales, porque si no le vuelven la espalda a estos malos actos, ellos serán desechados y no entrarán al Reino de Mi Padre.

Hagan mal a otros en este mundo y serán tirados y desechados dentro de la guarida de Satanás. Lo que puede parecer como su legítimo derecho a la riqueza ganada, a expensas de otros, les traerá tormento por la eternidad.

 

Tiren sus armas de la codicia y de insaciabilidad ahora. Busquen redención, porque cuando lo hagan, la paz regresará a la sociedad.

Vuestro Salvador, Rey de Justicia,

Jesucristo