10 sep 2011

21.10.2012 19:43

Nunca amenacéis a otros en Mi Nombre

Sábado, 10 de Septiembre del 2011

 

Mi muy querida hija, hoy voy a hablar contigo sobre la necesidad de obedecerme en todas las cosas. Hija Mía, todos Mis seguidores deben observar los Mandamientos de Mi Padre, para ser dignos de Mi Amor y Donación. Aunque de vez en cuando puedan tambalearse, deben, en todo momento, cumplir el mandamiento del amor. Amaos unos a otros y anteponed las necesidades de vuestro prójimo a las vuestras. Entonces, todo lo demás se pondrá en su lugar.

 

Aquéllos que quieran llamarse seguidores Míos, deben ser muy cuidadosos en la forma de extender Mi Santísima Palabra. Si caen en la trampa de la arrogancia, si están pagados de sí mismos o condenan a otros en Mi Nombre, me hieren profundamente. Nunca amenacéis a otros con los castigos que, según vosotros, pueden esperar de Mí. Nunca digáis a otro que lo castigaré, porque estéis enfadados con él por cualquier razón. Porque cuando hacéis esto, os hacéis culpables de negarme al tergiversar la verdad para que se adapte a vuestras propias concepciones. Nunca os sintáis superiores a otros sólo porque vosotros conocéis la verdad.

 

Hijos, Yo amo a todos Mis hijos, incluso cuando se apartan del camino. Recen en todo momento por ellos si aspiráis a ser verdaderos seguidores Míos. Predicadles la verdad por todos los medios. Habladles siempre del profundo Amor que siento por Mis Hijos. Pero no los juzguéis nunca. Nunca digáis a otros que por sus pecados, o por aquello que vosotros juzgáis como pecado, serán castigados por Mí de algún modo, porque no tenéis derecho a hacerlo.

 

Mi mensaje de hoy es sencillo. Si me amáis y habláis en Mi Nombre, no debéis ensalzaros nunca. Nunca amenacéis a vuestros hermanos o hermanas en Mi Nombre o hagáis comentarios despectivos de ellos en Mi Nombre.

 

Tened esto presente: como sois Mis seguidores estáis en el punto de mira del Maligno por vuestra Fe. Por eso tenéis que cuidar mucho que no os lleve, con artimañas y perfidia, a pecar contra vuestros hermanos o hermanas.

 

Debéis permanecer firmes, hijos Míos. Os doy este mensaje para guiaros y manteneros en el verdadero camino hacia Mí.

 

Vuestro Amado Jesús,

Rey de la Humanidad.