09 nov 2010 Primer mensaje recibido de Nuestro Salvador Jesucristo

19.09.2012 23:02

 

Martes 9 de noviembre del 2010 a las 03:00 hrs.

He aquí que el tiempo está cerca para que digáis al mundo que la justicia caerá sobre todos aquéllos que me rechazan.

Mi Misericordia no conoce límites para todos aquéllos que siguen la verdad de Mi sufrimiento en la Cruz.

Alegría a aquéllos Mis seguidores que rechazan la tentación que enfrentan cada día.

Los que se apartaron de Mis enseñanzas están ciegos a las promesas hechas por Mí cuando morí por sus pecados en la Cruz.

Estoy con una pena profunda y me siento desolado con el abandono que sufro de Mis amados pecadores por quienes di Mi vida en la Tierra.

La Tierra está en tinieblas en este momento. Ellos, Mis seguidores, sufren grandemente Conmigo; cuando contemplan un mundo de pecadores que no sólo han dado su espalda a Dios Mi Padre Eterno sino también a Mí, que padecí un gran sacrificio para salvarlos de los reinos de la eterna condenación.

Me angustio y lloro lágrimas amargas de desilusión y dolor por la forma en que he sido rechazado por segunda vez.

Insisto a Mis seguidores a reunirse en este tiempo de dolor en el mundo. Deben dejar a un lado la indiferencia, rezar y unirse a Mí para ayudar a aquéllos cuyas almas han sido robadas por el Malvado.

Todavía hay tiempo para que los pecadores se arrepientan. No hay una forma fácil. Tiene que ser de corazón.

Creyentes, no temáis levantar vuestra voz al unísono para declarar el amor que os tengo a todos.

Cristianos, Musulmanes, Indúes, Judíos y para todas aquellas confesiones creadas por la mente falible del hombre, Yo os llamo a todos una última vez para que abráis los ojos a la verdadera Palabra de Dios.

El Dios que os envió la palabra a través de profetas.

La Verdad fue escrita y documentada en la Sagrada Palabra de las Escrituras que ningún hombre puede enmendar, cambiar o intentar torcer con su propia interpretación.

Hay un solo Dios. Entonces, bajad vuestras armas, abrid vuestros ojos y seguidme a la Vida Eterna.

Os amo a todos tanto que hasta dí Mi Vida por vosotros. ¿Se os ha olvidado? A través de Mi Divina Misericordia os imploro a todos que volváis a Mí, una última vez. A través de Mi Misericordia vengo a la Tierra para tratar de ayudaros a mirar dentro de vuestros corazones y buscar la Verdad. No le permitáis al Engañador destruiros. Buscad la Verdad. Amor, puro amor, es el camino hacia el Reino de Mi Padre.

Por favor, por favor recordad Mi Divina Misericordia. Amo a todos y a cada uno de vosotros. Pedid perdón. Tended las manos y dejadme guiaros al Reino de Mi Padre. Yo estoy regresando a la Tierra como se predijo. El tiempo está pasando tan rápido que algunos no estarán preparados. Muchos estarán sorprendidos y desprevenidos, que no creerán que esto esté pasando. No hay mucho tiempo para que Mis profetas ayuden a preparar a la humanidad para este gran acontecimiento.

A los creyentes, os llamo a poner atención a Mi Aviso. Difundid la Verdad. Urgid a las personas a pedir Mi Misericordia. Yo lucharé por salvar a cada una de las almas que se arrepienta antes de su  último aliento.

Yo no puedo y no podré interferir con vuestro libre albedrío. Yo os ruego que escuchéis  y pongáis atención a Mi palabra. Os amo a todos.

Os pido que oréis por conversión antes de que el Final de los Tiempos esté sobre nosotros.

No deseo asustaros Mis seguidores, pero os ruego a todos que salvéis almas.

Debéis recordar a cada uno la urgencia de deshacerse de  intereses mundanos. En su lugar, buscad las virtudes de la humildad sencilla, desprovista de ego e idolatría.

La gente común tendrá que liderar el camino difundiendo la verdad acerca de Mi Segunda Venida.

Por la rápida evolución de la oscuridad espiritual, esparcida por el ateísmo y por la adoración satánica, en el triste y mal agradecido mundo de hoy, serán las almas comunes, los verdaderos creyentes, los que tendrán que tomar esta tarea.

Orad por la salvación de la humanidad mientras el mundo se dirige hacia la Gran Tribulación, como está predicha en la Sagradas Escrituras.

Corresponderá al libre albedrío de la humanidad, si están o no están preparados para buscar la redención de sus pecados. Nunca debéis tener miedo. Mi Amor es siempre Misericordioso.

Vuestro Salvador Jesucristo