07 may 2011 Atrocidades de Mi Crucifixión que no fueron reveladas al hombre como debían ser

17.02.2013 21:23

Atrocidades de Mi Crucifixión que no fueron reveladas al hombre como debían ser

Sábado 7 de mayo de 2011 a las 9:50 hrs.

 

Mi amada hija, tú debes ahora coger Mi cruz y ayudarme a cargarla en la jornada  que he trazado para ti. Mi preciosa hija, cómo has sufrido estas pocas semanas pasadas. Yo permití que esto pasara porque te ha traído más cerca de Mi Sagrado Corazón.

Muchas almas son llamadas para impartir Mis mensajes al mundo. Será solo a través de la purificación voluntaria de parte del alma, que se determinará la calidad de discernimiento. En otras palabras, si el alma que he escogido para comunicar Mi Palabra es pura, entonces los mensajes tendrán más impacto. Tendrán una mayor impresión duradera en el alma. Estarán llenos de compasión, sin embargo, revelarán la verdad de Mis enseñanzas en su crudo formato.

No tengo tiempo para la exquisitez esperada por los hombres, que están condicionados a escuchar Mi palabra de cierta forma  --en una versión idiotizada. Incluso Mi Pasión en la Cruz y las atrocidades cometidas por el hombre en Mi crucifixión, no han sido reveladas al mundo, en la forma en las cuales estaban destinadas a ser. Tan pocos de vosotros, hijos Míos, entendéis el trato aterrador a Mí, vuestro Divino Salvador, por manos de los hombres. Este trato a Mí hoy día, en donde soy burlado, ridiculizado, maldecido, ignorado y abusado es todavía evidente.  Mi muerte pavimentó el camino para salvar vuestras almas de la eterna condenación. Éste sigue siendo el caso. No tiréis el regalo de la salvación, porque sin aceptar la verdad, no podéis ser salvados.

Escuchad esto, Yo soy la verdad, Soy la llave de vuestra salvación. En vuestro lecho de muerte, incluso si me habéis ignorado, a Mis enseñanzas, habéis negado Mi verdadera existencia, volved a Mí y pedid redención. Nunca es demasiado tarde para volverse a Mí y pedirme que os sujete vuestra mano y me dejéis llevaros al Reino Celestial de Mi Padre. Pero vosotros solo podéis hacer esto mientras estéis vivos en esta Tierra. Ésta es vuestra única oportunidad para que se os ofrezca la vida eterna. será demasiado tarde, después.

Vuestro Amado y Divino Salvador, Jesucristo